lunes, 29 de julio de 2013

¿Cubrir necesidades o idea original?: Emprender en eCommerce

La venta debe corresponder a las necesidades de compra, o en cuyo caso, tener una estrategia de marca lo bastante fuerte como para saber despertar esas necesidades de adquisición en los consumidores. Ocurre en ocasiones, que la gran salida que están teniendo las tiendas eCommerce se vuelque en nuestra mente como el “yo también quiero”, pero descubrir qué vender es otro cantar.

Por: Lydia Natour

Emprendiendo desde la búsqueda de una idea para una tienda eCommerce

Antes de lanzarse a la piscina, hay que dar con la idea y formarla, pero a veces encontramos que ya está todo inventado o simplemente, que hay demasiada competencia bien posicionada como para retarles a una batalla donde la victoria está más que dudosa.

Comencemos desde el nivel básico del marketing, las necesidades que tienen las personas desde la bien conocida pirámide de Maslow. Pueden darse dos casos, por un lado que el producto sea totalmente correspondiente a un tipo de necesidad, y por otro lado, que la estrategia de marketing haya conseguido darle a esa marca, o a ese producto, una imagen que le encasille en la necesidad que se pretendía.



La comunicación, aporta la posibilidad de influenciar en el uso de un producto, por ejemplo, lo que en un principio puede ser ropa como necesidad básica de vestimenta, también puede ser abrigo ante el frío como necesidad de seguridad, o por otro lado estar a la moda como la necesidad social de integración en un grupo.

Siguiente nivel, dónde el punto de partida comienza desde realizarse preguntas a uno mismo y a su entorno: ¿Cuántas tiendas de este sector hay en la zona? ¿Cuántas están teniendo buen margen de ventas? Si quisiera lanzarme por este camino, ¿cómo podría ser diferente?

Lo que implica estar al día del mercado del entorno, así como, saber escuchar a las personas de tu alrededor en las necesidades que reclaman cubrir. Aquellas que se repitan, tal vez serían interesante estudiarlas para poder emprender como eCommerce. Pero, otro lado, la comunicación también implica la capacidad de despertar necesidades que el consumidor, en un principio no tenía, y convertirlas en deseo de adquisición.


Y es que resulta, que muchas veces la idea no tiene que ser la iluminación divina o la originalidad desde lo inexistente, sino la correspondencia a cubrir una necesidad del consumidor.

Fuente: Brainsins

lunes, 22 de julio de 2013

¿Cómo piensan los emprendedores innovadores?

Pensamiento lateral: una forma creativa de enfrentar los problemas.

¿Qué es?
La lógica nos predispone a explicar de forma lineal el uso de un objeto o cómo sucedió un hecho determinado. El pensamiento lateral, en cambio, supone que hay infinitas posibilidades para dar uso a un objeto o explicar una situación.

Por Elena Artola

Su precursor fue el psicólogo y escritor Edward de Bono. Sostiene que muchas de las personas más destacadas y exitosas de la historia se caracterizaron por utilizar el pensamiento lateral, llegando a creaciones innovadoras y únicas, que escapaban a los patrones más comunes. Se trata de un tipo de pensamiento especialmente presente en emprendedores e innovadores.
Pensamiento lateral en acción
Existen numerosos ejercicios para mostrar cómo funciona. Por ejemplo:
En un campo se encuentra un hombre tendido, sin vida. A su lado hay un paquete sin abrir. No hay ninguna otra criatura viva en el campo. ¿Cómo murió?.
Piensa un momento qué crees que pasó antes de ver la solución.
Solución: el hombre saltó desde un avión pero su paracaídas, que es el paquete, no se abrió.
Las personas tienden a pensar que el hombre llegó hasta el lugar caminando, dejando de lado la dimensión proporcionada por la altura.
Técnicas
Tienen como fin perfeccionarse en el uso del pensamiento lateral, para que mirar los problemas desde infinidad de puntos de vista y con nuevos ojos se vuelva algo natural. Algunas técnicas desarrolladas por Edward de Bono son:
Palabra aleatoria: es útil dibujar un esquema para aplicarlo. Se escribe una palabra asociada al problema. Alrededor, palabras derivadas de la primera, y a su vez, palabras asociadas a cada una de las que derivaron de aquella. Hay que buscar constantemente qué relación guarda cada una de las palabras con el problema.

Inversión: consiste en desordenar la forma natural en que suceden las cosas. Por ridículos que sean los nuevos problemas y soluciones resultantes, no deben descartarse. Nada garantiza que no se llegue a mejores ideas que si se pensara de forma lógica.

Los 6 sombreros para pensar: ayudan a razonar desde diferentes puntos de vista. El color de cada sombrero indica la posición a tomar respecto del problema:

·      Blanco: implica una visión objetiva, teniendo en cuenta solo los datos y la información disponible.
·        Rojo: enfoca el problema desde la intuición, lo emocional, los sentimientos.
·      Negro: propone una visión crítica, analítica y negativa. Ser enemigo de la propia idea para ver sus debilidades.
·        Amarillo: supone un juicio positivo, una visión optimista de la idea y sus fortalezas.
·        Verde: consiste en pensar cosas nuevas, creativas, diferentes posibilidades.
·        Azul: incluye la organización, los procesos a realizar, la toma de decisiones.

No se trata de optar entre el pensamiento lógico o el lateral, son complementarios. Si bien no garantiza la creatividad, entrenarse en la utilización del pensamiento lateral puede ser muy útil al momento de buscar soluciones innovadoras.

lunes, 15 de julio de 2013

Dos cosas que no le contarán sobre ser emprendedor

Dos cosas que no le contarán sobre ser emprendedor : A veces me siento un poco como quien acomoda a su hijo en el regazo y le empieza a explicar, porque no tiene más remedio, las cosas, no demasiado agradables, de ser adulto.

Y hoy me gustaría explicar el papel que juegan, en esto de ser emprendedor y tener éxito, dos elementos que no se comentan en el 99% de literatura de gestión y negocios, pero que tienen un tremendo efecto real en los resultados.

Se trata de:

1) Estar en el momento adecuado. O como dicen los ingleses, el “timing”.

2) La pura suerte.

Ambos factores son reales y van a tener una influencia tremenda en los resultados de nuestra empresa.
Nos guste o no.

¿Por qué se ignora su papel crítico?

Principalmente por dos razones.

1) No se pueden controlar.

Es decir, no dependen de nosotros, con lo que tendemos a desecharlas.

Es cierto que, realmente, si es algo que no puedes gestionar, no merece la pena preocuparse mucho por ello, pero también es cierto que muchos emprendedores hacen todas las cosas bien y, sin embargo, el resultado final no es el esperado.

¿Por qué?

Porque muchas veces no ha sido el momento adecuado o, simplemente, hemos tenido mala suerte.

Y ya está, no es que no valgamos para ello o seamos un desastre.

2) No queremos verlas ni asignarlas la importancia que tienen.

Si uno lee la mayoría de autobiografías de emprendedores famosos, lo cierto es que están llenas de osadía, fuerza de voluntad y trabajo.

Todos esos elementos son necesarios, porque no importa la suerte y el “timing” que tengamos; si no hemos trabajado en nada destacable que ofrecer, no tendremos nada por lo que nos vayan a querer pagar.

Pero en la mayoría de esas biografías nadie achaca su éxito a la suerte o momento en que actuó, aunque sí es cierto que se hace cuando se trata de fracasos.

¿Por qué?

Esto se suele explicar por algo llamado el “prejuicio cognitivo del superviviente”.

Los más familiarizados con los materiales de Persuasión de Recursos Para Pymes, ya sabrán lo que es un prejuicio cognitivo. Los que no, basta decir que son rasgos que todos los humanos poseemos y que hacen que no veamos el mundo tal y como es objetivamente, sino a través de un sesgo que, normalmente y como mecanismo de defensa psicológica, nos ilumina con una luz más positiva de la que realmente nos alumbra.

En el caso del “Prejuicio cognitivo del Superviviente”, éste consiste en achacar los éxitos que se han tenido en el pasado a cualidades positivas propias: como la capacidad de trabajo, el carisma, el sacrificio o lo que sea, dejando de lado cosas fuera de nuestro control, como la suerte o el momento adecuado de tiempo en el que actuamos.

Por eso cuando lee esas autobiografías, Branson, Gates o Jobs, parecen héroes, que consiguieron derrotar al dragón y quedarse con el tesoro gracias a su atrevimiento, inteligencia o capacidad de visión.

Pero lo cierto es que, en mi experiencia, tanto propia como con otros emprendedores, la pura suerte y el “timing” juegan un papel increíblemente importante.

He visto emprendedores con mucha más capacidad de sacrificio que otros y mejores productos, que han caído, mientras competidores más mediocres prosperaban.

Nada es más común también que el genio que muere sin descubrirse o la obra de arte que se aprecia mucho después de lo que se creó.

Veamos otro ejemplo claro.

¿Cuántos ejemplares se han vendido de libros sobre millonarios que explican con detalle cómo lo hicieron para amasar su fortuna?

Millones, nunca mejor dicho.

¿Cuántos millonarios nuevos, sin embargo, han aparecido tras seguir esos preceptos?

Muy pocos.

Principalmente porque la mayoría de los que leen eso no lo ponen en práctica, pero aunque sólo unos pocos lo pongan en práctica, un pequeño porcentaje de ellos tampoco lo consigue, a pesar de hacer todo lo que se les dice.

¿Por qué?

Porque faltan en la ecuación los intangibles que no se pueden controlar y que no son los mismos que en el caso de los autores de dichos libros. Es decir:

1) La suerte.

2) El “timing”.

Esto nos deja un sabor de boca agridulce, pues: ¿cuál es la lección práctica si no podemos controlar esto?

Lo cierto es que no son del todo incontrolables, al menos uno.

No recuerdo quien dijo eso de que: “Qué curioso, cuanto más trabajo, más suerte parece que tengo”, pero es cierto. Con lo cual, el primer factor no está del todo fuera de nuestras manos.

Si recordamos, hace poco hablábamos de la dificultad de calibrar cuánto cuestan las cosas, aunque la respuesta es siempre la misma: “Cuestan siempre más de lo que creemos que van a costar”.

En cuanto al segundo factor, éste es más difícil, pues con el tiempo ves que no hay un momento perfecto ni puedes pasarte la vida esperando.

El único momento bueno es ahora.


A veces es cuestión de usar una estrategia concreta, otras, como en este caso, es una cuestión de reconocer que, en más ocasiones de las que nos gustaría, la ciega suerte y el momento oportuno también están sentados a jugar esta partida.