lunes, 17 de junio de 2013

10 cambios de universitario a emprendedor

emprendedor universitario
Dar este paso es más difícil de lo que parece. Te decimos 10 realidades a las que te enfrentarás al ‘pisar’ el mundo real:

Para muchos, la Universidad es el primer paso hacia la vida adulta; pero la transición de graduado a emprendedor no es fácil. Mantener la frente en alto, la mente abierta y otros clichés que siempre se dicen en los discursos de graduación no te prepararán para una verdad inevitable: No existe un currículum para ser adulto.

Por: Adam Toren

Sabiendo esto, te compartimos algunos de los principales cambios a los que te enfrentarás cuando des el paso de estudiar a iniciar tu propio negocio. Para tener éxito en esta etapa, es importante que sepas asimilarlos:

1. La asistencia es obligatoria

En la Universidad, probablemente faltabas a algunas clases o te salías temprano, y aun así conseguías pasar la materia. Esta práctica no funciona en el mundo de las startups.

Llueva, granice o relampaguee, los emprendedores novatos necesitan atender al negocio todos los días y además ser muy puntuales. Esto no sólo te permitirá estar al tanto de todas las actividades en tu empresa, sino también te servirá para convertirte en un ejemplo a seguir para los empleados.

2. El horario no está tallado en piedra

Tu clase de matemáticas de los lunes en la mañana ya no existe. Aunque podrías agradecer que ya no debas levantarte temprano para hacer cálculos, no te emociones.

Ser emprendedor significa que no estarás atado a un horario definido por alguien más; tu éxito dependerá de ti mismo y muy probablemente tengas que trabajar hasta noche y asistir en sábado.

3. El tiempo libre no es del todo libre

En el mundo de las startups no existe algo como “tiempo libre” o “receso”. Durante la Universidad quizá tomabas descansos entre clases y largas vacaciones, pero el mundo del emprendedurismo es muy diferente. Mientras que muchos de tus amigos trabajan en un horario de 9 a 6, es probable que debas quedarte después de tu ‘horario’ para trabajar en tu plan de negocios o atendiendo emergencias. Y ésa es una de las realidades de ser emprendedor: sacrificas el tiempo libre por tu libertad.

4. El enfoque es la clave

En la Universidad, debes aprender a balancear de cuatro a seis materias diferentes cada semestre. Una vez que eres emprendedor a tiempo completo, también estarás atendiendo a múltiples temas y haciendo distintos roles. Pero en lugar de dividir tu tiempo equitativamente, debes priorizar tareas y enfocarte en tus metas.

5. Tus clases de contabilidad no son suficientes

Aunque la información que obtuviste en tus clases de contabilidad puedan ayudarte a dirigir un negocio, es necesario que aprendas a leer y analizar el Balance General, así como los documentos de ganancias y pérdidas. Por eso, es recomendable que no dejes de prepararte en este asunto: compra libros, haz cursos online o investiga estrategias para maximizar tus ingresos y reducir gastos.

6. Los amigos ya no son sólo compañeros de fiestas

Los días de pasártela en un bar con los amigos podrían haber terminado, pero las relaciones no. Como emprendedor, te enfrentarás a momentos muy difíciles. Revisa los contactos y amistades que hiciste en la Universidad y piensa quiénes te apoyaron en asuntos relacionados al estudio o en tu vida personal. A esas personas debes mantenerlas en el radar para cuando necesites consejos o apoyo.

7. Piensa antes de actuar

Asistir a protestas o expresarte libremente sobre asuntos que te interesan (como la religión y la política) podría haberte funcionado en la Universidad. Una vez que te gradúas, quizá tus creencias sean las mismas, pero debes ser mucho más cauteloso con tus acciones. El mundo de los negocios está lleno de perspectivas distintas y es importante que mantengas posiciones más neutrales cuando hablas con clientes, colegas y empleados.

8. Estás por tu cuenta

Los días en que buscabas ayuda a problemas relacionados con las clases se terminaron. Aunque la Universidad te dio una orientación, no existe un mapa para el éxito una vez que te gradúas. Necesitas pavimentar tu propio camino. Tu decisión de convertirte en emprendedor significa que eres un ‘buscador’, por lo que debes tomar oportunidades donde otros no.

9. A nadie le importan las calificaciones

Sacarte un 10 en Historia quizá te sirvió para sentirte bien en ese momento, pero en el mundo real, lo más parecido que encontrarás a las boletas son tus resultados y la retroalimentación de tu equipo. Dirigir una startup tiene menos que ver con sacarte un 10 en tu Plan de negocios y más con saber ejecutarlo.

10. Está bien cambiar


La Universidad generalmente es percibida como un lugar para descubrir qué es lo que realmente quieres hacer con tu vida, y una vez que la iniciaste, puede ser difícil cambiar el rumbo. En la realidad, muchos graduados terminan haciendo algo completamente distinto a su carrera. Debes tener en mente que el mundo real es un lugar donde la única constante es el cambio. Acéptalo

lunes, 10 de junio de 2013

Emprender un negocio mediante arte del bootstrapping

bootstrapping
Parece que hay leyes no escritas que indican el camino que debe seguir toda startup tecnológica que se precie: ten una idea que solvente un problema, crea un equipo, implementa una primera versión, coge algo de tracción y vete a buscar inversores que crean en ello y pongan su dinero para que puedas crecer rápidamente. Muchos emprendedores abandonan sus ideas después de haber buscado infructuosamente financiación.

Por: Francisco Sáez

No tiene por qué ser así. De hecho, no es así en la mayoría de las ocasiones. En primer lugar, porque no hay tantos inversores y, en segundo, porque los que hay son muy selectivos a la hora de decidir dónde ponen su dinero. ¿Quiere decir esto que todas las propuestas que no reciben financiación externa no son buenas? Por supuesto que no. A veces los inversores se equivocan. Y a veces, una idea es lo suficientemente buena como para crear un negocio perfectamente viable, aunque no sea el próximo Facebook.

La vía alternativa se llama bootstrapping. Muchos llegan a utilizar esta vía porque no les queda más remedio, pero cada vez hay más emprendedores que eligen esta vía desde el principio.

Significa construir un negocio que se paga a sí mismo cada día. Es decir, con los pocos medios de que dispongas, debes conseguir cuanto antes obtener clientes que adquieran tu producto o servicio. Los clientes serán tu fuente de financiación.

Aunque crecer de esta manera es más complicado y, sobre todo, más lento, las empresas que se forman haciendo bootstrapping están totalmente enfocadas en sus clientes (no tienen que rendir cuentas a inversores), son más eficientes (han de aprovechar al máximo sus escasos recursos) y crecen de una manera más robusta (no se inflan artificialmente).

Busca un mercado pequeño, ya que tu negocio se puede mantener con relativamente poco dinero. Si tu producto es bueno para ese nicho, la voz se correrá y saltarás a otros nichos. Esto requiere mucho tiempo de crecimiento orgánico, tiempo que no está permitido cuando hay financiación externa, pero que tú te puedes permitir reinvirtiendo los beneficios que vas consiguiendo.

¿Que tus competidores tienen mucha pasta? Si tienes iniciativa, capacidad de esfuerzo y eres perseverante, puedes ganarles. Eres mucho más ágil y rápido que ellos, porque no tienes que perder el tiempo realizando previsiones, gráficos e informes para tus inversores. En vez de concentrarte en tus inversores, te concentras en tus clientes; y eso marca la diferencia. También tienes menos que perder, así que tendrás la cabeza más fría a la hora de tomar decisiones.

El bootstrapper ve la carrera de otra manera; se trata de una maratón, no de un sprint. Tu plan es a largo plazo.
Para generar confianza en tus posibles clientes y apórtales un valor adicional, debes convertirte en un experto en tu campo. Lee, aprende y enseña. Ayuda a otros y acepta la ayuda de otros.

Sé muy estricto con las finanzas. Probablemente no necesites todavía una oficina, ni ese ordenador tan caro ni ese software. Todo llegará, pero de momento puedes trabajar en casa, reunirte con tus socios por Skype y utilizar software open-source pare gestionar tus clientes.
Eso sí, tarde o temprano, tendrás que aprender a vender. De eso depende que puedas continuar o no. Mide lo que haces, toma el pulso constantemente a tu negocio y ajusta tus decisiones en función de eso.

¿No tienes dinero? No importa. Eres un emprendedor, un visionario que has descubierto el potencial de una idea, y vas a crear un negocio viable desde cero. Eres un bootstrapper.

Fuente: Emprenderalia


miércoles, 5 de junio de 2013

Aprendizaje diario para el emprendedor (I)

Es bueno apuntar y tomar nota de situaciones cotidianas de nuestro día a día empresarial/emprendedor porque podemos aprender lecciones valiosas que ilustran conocimiento que no se adquiere en un MBA, a lo largo de los últimos años he ido recogiendo retazos que pueden ser interesantes, aquí dejo alguna de ellas:

·         Se intransigente, aporta lo mejor: hay muchas maneras de abordar los trabajos pero ante todo deben proporcionar una ventaja, manifestar un resultado y ser interesantes para las partes, esto a veces hace que el grado de exigencia sea elevado y se tensionen las situaciones, afortunadamente cuando coges la medida a la situación sabes dónde está el límite que NUNCA debes traspasar.
·         Aunque el agua esté tranquila siguen estando las pirañas: la sensación de calma-chicha suele ser el precedente a cambios de ritmo, rupturas, exigencias…pese a que se respire un clima de normalidad, hay indicadores que te marcan la pauta de una situación crítica en ciernes, que puede ser positiva un cambio inesperado que acelera la decisión o que motiva una oportunidad.
·         Piensa en muchas cosas…haz una: De nada sirve tener muchas ideas, estar en un constante brainstorming de proyectos, conceptos nuevos…al final hay que ejecutarlo, esa es la prueba de fuego, poner en marcha lo que se ha pensado.
·         Nunca hagas lo que otro cobra por hacer: si puedes subcontratarlo hazlo, es probable que esa persona no sólo lo haga mejor sino que además tenga unos costes mucho menores que los tuyos porque tendrá más interiorizado y controlado el proceso, no seas ambicioso con tu rendimiento, gana lo justo para que no sea gravoso para el cliente porque tu trabajo es coordinar para que funcione la historia.
·         Debemos equilibrar la gestión de op´s: Operaciones y Oportunidades: esta es la más importante hay que tener balanceadas las oportunidades y las operaciones, es un círculo vicioso, el abrir muchas puertas puede tener un efecto devastador porque, en el caso de que esos proyectos se adjudiquen, hay que realizarlos, conviene tener proporcionada la ecuación.


Quizá por sencillas parezcan simples pero, como en una ocasión escuché, a pequeños problemas, pequeñas soluciones.