miércoles, 22 de febrero de 2012

Emprender por necesidad y sus consecuencias


Uno de los factores clave para la recuperación económica y rebajar el índice de paro que sufrimos con la crisis es la aparición de muchos emprendedores que desarrollen nuevos negocios. Cada vez son más las personas que viviendo el problema del desempleo optan por emprender, según el informe GEM (Monitor Global de Emprendedores) el 25% de los nuevos emprendedores proceden del desempleo, lo que nos hace cuestionarnos si son emprendedores convencidos o lo hacen por necesidad.

Desde luego, el emprendimiento, tanto en su formato de autoempleo como de creación de estructuras empresariales, puede ser una alternativa que todo desempleado tendría que plantearse como solución a su situación personal. Sin embargo esa alternativa no puede plantearse desde la necesidad o como un intento a la desesperada cuando el resto de opciones fallan, sobre todo porque esa decisión puede tener sus consecuencias.


Lo que supone ser empresario

Para una persona que haya trabajado siempre por cuenta ajena y se proponga hacerlo por cuenta propia el cambio es brutal. En muchos casos se trata de dejar una organización con un trabajo estructurado (de mejor o peor manera) a ser el elemento central de esa organización, de hecho en muchas ocasiones a ser el único elemento de ella. Eso no sólo require conocer el sector en el que vamos a desarrollar nuestra actividad, sino que además son necesarios unos mínimos conocimientos para poder desarrollar la estrategia de entrada en el mercado, realizar una gestión efectiva de los recursos económicos de los que se disponen, controlar la tesorería para manejar los cobros y pagos, etc.

Además estamos cambiando un trabajo con una jornada definida y unas atribuciones determinadas por una actividad sin horario y en la que hay que hacer de todo, sobre todo al principio. Descuidar algún aspecto esencial del negocio es acumular puntos para acabar fracasando.

La mayor o menor estabilidad que se tiene trabajado para otros desaparece al hacerse empresario. Emprender es, en muchos casos, trabajar sin red, no saber si el próximo mes se ingresará más o menos dinero que el anterior, tener que asumir una serie de costes fijos todos los días uno que hay que satisfacer antes de poder coger el primer euro de beneficios, responsabilidades sobre las deudas, etc.

Las consecuencias de emprender por necesidad

Un desempleado que se plantee el emprender como una última salida a su situación y que no tenga en cuenta todo lo anterior está comprando muchos boletos para que le toque la lotería del fracaso empresarial y eso, en España, suele tener una consecuencias graves.

Lanzarse a montar un negocio como último recurso y no tener una mínima planificación de cómo hacerlo desde el punto de vista financiero, comercial o de la gestión es situarse al borde del precipicio. Emprender en difícil, hacerlo por necesidad es casi imposible.

Si no hacemos un buen estudio de lo que vamos a hacer, de cómo lo vamos a hacer, de cómo vamos a verderlo a nuestro mercado objetivo, de dónde vamos a obtener los recursos necesarios y de cómo vamos a utilizar esos mismos recursos es como intentar conducir un coche en una autopista con los ojos vendados. Lo que conseguiremos será, al cabo del tiempo, tener que cerrar el negocio con un montón de deudas a nuestras espaldas, deudas con las Administraciones, con proveedores o, incluso, con trabajadores.

Emprender sí es una opción

Emprender sí es una opción para alguien que madure su decisión, que tenga claro dónde está su oportunidad y por qué y cómo puede aprovecharla; para quién planifique el desarrollo de su actividad y gestione de manera prudente sus recursos; para quien toma esa iniciativa consciente de a lo que se enfrenta, de los riesgos que asume y de sus consecuencias.

En muchos casos se dice que la necesidad agudiza el ingenio, pero también puede ser el origen de una serie de decisiones que lleven al desastre. No fomentemos el emprendedor por necesidad, sino el emprendedor convencido e ilusionado con un proyecto bien construido y con altas probabilidades de éxito.

Fuente: Blog de Sage

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