viernes, 14 de octubre de 2011

Emprendedor, Elige bien a tu equipo de trabajo


Cuando se trata de poner en marcha una idea de negocios, es recomendable que el emprendedor no esté solo. La elección de un equipo de trabajo será fundamental para determinar el éxito o el fracaso del proyecto.
Cuando conocemos historias exitosas de emprendedores y emprendedoras, es frecuente imaginarlos como luchadores incansables, guerreros imparables, personas que todo lo pudieron pero… solitarios. Nunca más lejos esta imagen de la realidad. Sobre todo al momento de comenzar, el equipo fundador es la piedra angular más importante sobre la cual se construye un proyecto que después será un negocio sólido.

La experiencia indica que la mayoría de las veces “la idea del negocio” se le ocurre a una sola persona, pero es con la confirmación de un equipo (socios o compañeros de aventura) cuando esa idea va creciendo y se convierte en una oportunidad de negocios, para finalmente ponerse en marcha.

Si bien el emprendedor es aquella persona que hace que las cosas pasen, muchas veces no está solo y no es recomendable que lo esté. El fundador solitario no sabe “de todo” y, tarde o temprano, necesitará de un equipo para hacer crecer su negocio.

¿Qué requisitos hay que tener en cuenta para comenzar a emprender un negocio?

Lo primero es una idea que movilice, cautive, permita soñar en grande y entusiasme no solamente al emprendedor, sino también al equipo que trabajará en poner en marcha ese nuevo proyecto, aun sabiendo que no será sencillo y que existe la posibilidad de que no todo salga como se espera.

Con esa idea primaria, se debe comenzar a explorar si es solamente una buena idea o una oportunidad de negocios. ¿De qué manera darse cuenta? Con información sobre lo que ya existe y es similar, identificando y analizando las debilidades de los competidores, conociendo muy bien a los clientes y entendiendo cuáles son los pasos clave para implementar el proyecto.

Esta tarea no es sencilla y una sola persona no puede llevarla a cabo. Se necesita un equipo formado por personas que compartan los mismos valores y el mismo grado de enamoramiento por el proyecto, personas que de manera permanente alimenten el emprendimiento con nuevas ideas, creatividad, racionalidad, experiencia y mucho trabajo.

En un equipo hay habilidades, juicios de valor y experiencias complementarias. La flexibilidad y capacidad para adaptarse a los cambios ayudarán a resolver mejor los problemas que enfrentará el proyecto en las etapas de puesta en marcha y crecimiento.

¿Cómo seleccionar el equipo?

Al momento de pensar en quiénes pueden acompañarnos en el emprendimiento, es importante considerar algunas cuestiones relacionadas con la toma de decisiones prioritarias, los códigos para intercambiar opiniones, la experiencia de cada integrante, las habilidades, la capacidad de resistir la frustración, el grado de compromiso con el proyecto y los objetivos personales de cada miembro.

El delicado equilibrio entre los integrantes del equipo puede hacer que un proyecto sobreviva a las más duras condiciones o bien se termine al mínimo problema enfrentado.

¿Alguien experimentado? ¿Con contactos? ¿Que sea muy bueno llevando los números? ¿Un experto en ventas? No existe el equipo ideal. El mejor equipo es aquel que hace posible la puesta en marcha y el crecimiento exitoso de un negocio. Sin embargo, como línea de pensamiento general, es posible decir que sus integrantes deberán ser trabajadores, lograr una alta productividad con pocos recursos disponibles y tener una resistente habilidad para asumir riesgos.

El tiempo que un emprendedor debe pasar analizando, reclutando y hablando con su equipo fundador es directamente proporcional al tiempo que este grupo estará analizando la oportunidad de negocios y poniendo en marcha de manera articulada el proyecto.

Algunos aspectos a tener en cuenta:

La credibilidad del equipo se basa en las características de las personas que ayudan a dimensionar las posibilidades de lograr los objetivos propuestos. Dichas características se adquieren por experiencia, capacitación, contactos y conocimiento de los mercados o de la actividad que cada persona va a desempeñar.

El consejo y la experiencia son fundamentales en un equipo de emprendedores. Por eso, es importante contar con gente cercana al proyecto que periódicamente colabore con la toma de decisiones más importantes y genere un especio desde la reflexión y la mirada al futuro.

Los consejeros o mentores del equipo fundador no necesariamente deben de ser socios, pero sí deben estar muy involucrados con el equipo y con todo lo que pasa alrededor del negocio.

Los emprendedores muchas veces creen que pueden llevar adelante un negocio de manera personal, pero está probado que el trabajo en equipo es una de las claves para lograr los mejores resultados.

En todo emprendimiento el equipo detrás de la idea es lo que divide el éxito del fracaso en un proyecto. Los inversores confían en personas que puedan llevar adelante un proyecto y no al revés.

Resultan clave las cuentas claras, el análisis de los números periódicamente, el asesoramiento de abogados y contadores, los consejos de los mentores y la visión compartida del negocio. Por el contrario, pueden resultar fatales los aportes de capital desparejos, las responsabilidades mal establecidas y un mecanismo confuso de toma de decisiones.

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