lunes, 4 de abril de 2011

Tus grandes ideas corren peligro, ponlas a salvo


Imagina que un día decides hacer los deberes pendientes y te pones a pensar de verdad. No te asustes, es solo una suposición. Imagina que en el proceso dejas aflorar una buena idea, por favor no te estreses, que es sólo un post en son de paz, y que es una de las mejores que jamás se te hayan ocurrido. Ya está, la tienes y de repente algo en tu interior empieza a ronronear y comienza el espectáculo.

Por Jordi Collell

“La idea no está mal pero con lo gafe que eres nunca, nunca lo conseguirás”

“Venga tío, que ya van varias y ninguna ha terminado de funcionar”

“Para esto hace falta pasta y tu eres capaz de levantar ni un dedo”  o también “es tan buena que parece mentira”

Sed sinceros, ¿os ha pasado alguna vez? Seguro que sí!

Tenemos un guerrillero en nuestro interior que está especializado en dinamitar todo lo que huela a nuevo, a innovador o simplemente a bueno. Es un auténtico coñazo porque está siempre a punto para dinamitar nuestra voluntad para tirar para adelante y para hacer cosas nuevas. Aparece cuando menos se le espera y es un mago del camuflaje. Hay que saber reconocerlo y tener la valentía de ahuyentarlo.

Leí hace poco en un blog que hay cuatro aspectos a considerar para poder presentarle batalla.

El guerrillero no es un amigo. Ya lo dije antes, es un coñazo y punto. Su único y último objetivo es desanimarnos y cortarnos las alas. A veces con frases eternas:”el miedo guarda la viña” otras simplemente creando pánico y proyectando una película de ruina con embargo del piso incluido y cambio de escuela para ,los niños.

El guerrillero vive anclado en el pasado. Es la voz de nuestras creencias más limitantes, no hace análisis de rentabilidad ni planes de negocio, ni nada que se le parezca. El guerrillero no sabe calcular la rentabilidad de una inversión. Nos remite a los fracasos propios o ajenos como único patrón de evaluación y ya se sabe que cuando en algún, momento has visto las barbas del vecino quemar quien dice que las tuyas no arderán…

El guerrillero nos quiere encerrar en nuestra zona de confort. Pone de manifiesto todo lo que puede parecer algo molesto, alerta sólo de las complicaciones y no esconde la gran verdad de que a veces es preciso sufrir un poco y hasta retroceder para lograr una meta. Recuerdo que en mi primer empleo en una empresa de bienes de equipo de Barcelona que ya no existe llegó un nuevo presidente que en una reunión, en la que los antiguos del lugar ponían trabas a sus propuestas de cambio, soltó algo así como “quien quiera pescar mojones tiene que bajar al río y mojarse…” creo que se refería al ombligo pero no rima.

El guerrillero no confía en ti ni en nadie. No se fía ni de su sombra y tus estudios, tu experiencia, tus contactos serán pura filfa para él. Y alerta porque ha sido especialmente entrenado para barrenar tu autoestima y dejarla hecha añicos.

¿Es posible liquidar al guerrillero? Yo no lo he conseguido totalmente, lo que si os puedo asegurar es que he aprendido a vivir con él y a neutralizarle. La frase de jobs que comentaba hace unos días en otro post sobre la creatividad no dejéis que el ruido de las opiniones de otros ahogue vuestra voz interior se puede traducir aquí por no dejes que tu voz interior ahogue tus ideas, sobre todo las buenas.

Fuente: Soymimarca

No hay comentarios:

Publicar un comentario