viernes, 15 de abril de 2011

Cinco estrategias para evitar la infoxicación

Hace ya algunos años Alfons Cornella definió la infoxicación (también conocida como intoxicación o sobrecarga informacionales) como la ansiedad que surge cuando dispones de más información de la que humanamente puedes procesar.

Por Carlos Fernández Oropesa

1.- ¿Ocio o negocio?:
Todos tenemos aficiones y en Internet podemos encontrar miles de páginas sobre literatura, cine, música, pintura, deporte, informática… que por sí mismas pueden llegar a colapsarnos. Si dedicas una parte de tu tiempo de navegación a ampliar tus conocimientos, céntrate en las fuentes profesionales de tu interés y no dejes que ninguna otra actividad internáutica te distraiga. Deja las páginas dedicadas a tus aficiones, la lectura del correo o el retuiteo, para los momentos de relajación.

2.- ¿Cueces o enriqueces?:
En el punto anterior hemos aludido a las fuentes profesionales de interés. Pero ¿realmente sabes lo que buscas?¿aún utilizas la carpeta de favoritos con un maremagnum de direcciones entremezcladas? Datos recientes revelan que diariamente se publican 900.000 posts como éste y unos 50 millones de tweets. ¿Realmente crees que puedes seguir sin disponer de una carta de navegación eficaz? Para ello, nada como un agregador o lector de feeds, a ser posible en la nube. Así tendrás acceso a tus fuentes favoritas en casa, en el trabajo y en tus dispositivos móviles.
Y, por supuesto, un agregador en el que tengas ordenadas -según tus necesidades- las fuentes que consideras fundamentales (por ejemplo un NEJM o un BMJ), de las que consideras secundarias (un Chest o un Neurology). Damos por hecho que no existe la carta de navegación perfecta. Y que ésta irá madurando al ritmo de tus clicks. Pero no hay nada mejor para no encontrar nada que no saber lo que se busca.

3.- ¿Cuánto eres capaz de leer en un día?
Todos sabemos que por muchos artículos que entren en nuestro lector de feeds, hay días de mucho y días de nada. Para separar el grano de la paja, nada como hacer una lectura rápida de los titulares y señalar como elemento destacado (en la jerga de Google Reader) el artículo cuya lectura nos interesa. Con esta táctica podremos seleccionar diariamente un máximo de 10 artículos ¿te los vas a leer todos? que podemos compartir en nuestra red social favorita, leer en el momento o más adelante. No olvidemos que los agregadores permiten hacer búsquedas y almacenar los elementos destacados a buen recaudo, por lo que nunca perderemos el trabajo de selección realizado.

4.- ¿Hacen falta alforjas para este viaje?
No hay nada más patético que pasar una tarde navegando y no recordar al día siguiente dónde vimos tal gráfico o cuál artículo. Para evitarlo, recomendamos utilizar alguno de los programas que nos permiten ir capturando las cosas que nos interesan. OneNote, Evernote o Springpad son tres buenas elecciones, ya que nos permiten ir guardando los enlaces, artículos, infografías, etc que consideremos de interés y ordenarlas utilizando etiquetas, organizarlas por temas (diabetes, seguridad, hipertensión, gestión…) y por supuesto, hacer búsquedas.

5.- ¿No tienes otras cosas que hacer?
Para que tu pesca en este río revuelto sea fructífera, debe tener un hueco bien delimitado en tu agenda. Si dedicas -por ejemplo- 1 hora diaria de navegación a informarte/formarte, procura que esa hora sea productiva y que no se extienda más de los 60 minutos inicialmente previstos. Con esto obtendremos dos beneficios: pondremos en valor el tiempo que dedicamos a nuestra formación (no es lo mismo navegar sabiendo que tenemos 1 h por delante que sabiendo que disponemos de todo el día) y evitaremos que Internet devore nuestro tiempo libre. Dejar de hacer otras cosas porque estamos enredados, es un síntoma de alarma que nos debe hacer reflexionar sobre cómo nos organizamos y qué grado de eficacia tiene nuestra navegación.

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