viernes, 1 de abril de 2011

Open Innovation: abre la puerta a las ideas

La concepción empresarial clásica de “innovación” se basa en captar y gestionar conocimiento de forma interna para confeccionar productos, servicios, etc… que luego saldrán al exterior de la organización. En otras palabras, hablamos de un modelo cerrado ya que se trata de introducir en la empresa los elementos que darán pie a la innovación. Como alternativa existe el concepto “Open Innovation”.

La “innovación abierta”, en castellano, entiende que las ideas aprovechables no se producen únicamente en el entorno cerrado de la empresa de modo que también podemos aprovecharnos de la colaboración externa. Esto supondría introducir elementos externos a la cadena productiva e incluso al proceso de distribución.

Hablamos de un término definido originalmente por el profesos Herny Cherbrough en el que la aparición de profesionales externos a la empresa cobra especial relevancia para ser combinado con el conocimiento interno de la organización con el fin de potenciar la innovación en los procesos de desarrollo.

Sacar provecho de  la inteligencia colectiva en un proceso privado supone renunciar a algunos de los hábitos de trabajo más clásicos pero aunque en el mundo del software parece haber funcionado con cierto éxito, su aplicación a las empresas más tradicionales resulta algo más complicado de llevar a la práctica. No es solo por una cuestión de mentalidad sino por la fragilidad de la estructura de la empresa y su naturaleza “tangible” que la hace especialmente frágil ante la experimentación.

Comenzar desde dentro

Las pymes tienen muchas dificultades para innovar exclusivamente con sus herramientas internas por la dificultad de captar talento, pagar licencias o compartir patentes. Por ello aprovechar la cooperación con entes externos es una idea especialmente atractiva, sin olvidar el aprovechamiento máximo de la capacidad interna.

La gestión óptima del conocimiento interno debe ser el punto de partida de una empresa que quiere aprovechar todos los flujos de información posibles. La innovación se debe expandir desde el núcleo de la organización para que los posibles enlaces externos se canalicen y estudien de forma eficiente.

“No somos dueños de las mejores ideas. Estas se producen en todas partes”. Este es un pensamiento que pocas veces se percibe desde el interior de la empresa (a no ser que la competencia nos golpee duramente) pero de la que debemos partir para que la innovación y la creatividad sean valores en alza. El carácter conformista y cerrado es contrario a la innovación así que lo que primero debemos abrir es nuestra mente.

De lo digital a lo tradicional

En la mayoría de las ocasiones la tecnología es el medio y el objeto de la “open innovation”. Es indudable que el desarrollo de internet y la informática facilitan en gran medida el intercambio de ideas y el desarrollo conjunto por lo que esta filosofía se refleja claramente en el desarrollo del sistema operativo Linux, confeccionado por una comunidad de usuarios y repartido por varias distribuciones distintas.

Muchas pequeñas empresas de software abren sus puertas al desarrollo conjunto con la comunidad de usuarios para competir con las grandes desarrolladoras pero ¿cómo se adapta esto a una “empresa más tradicional”?

La utilización de la tecnología se configura como un elemento esencial para compartir conocimiento interno y externo pero también nos abre la posibilidad de encontrar a profesionales freelance especializados que pueden apoyarnos con sus talento de forma puntual para solventar ciertos problemas o para compartir experiencias con otros empresarios.

La subcontratación y la externalización (relacionado con el Knowledge Process Outsourcing – KPO), de algunos procesos o desarrollos relacionados con la innovación parecen ser el punto más destacado en su aplicación en empresas tradicionales.

Yo diría que la innovación abierta es una técnica que aplicada a una empresa tradicional se convierte en la diversificación de la distribución, la colaboración en la producción y la cooperación en la mejora de procesos e ideas con profesionales externos. Más allá de eso veo complicado que se implante con el mismo éxito que el cosechado en el desarrollo de software.

Fuente: Blog de Sage

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