miércoles, 9 de marzo de 2011

LOS INGREDIENTES DEL LOGRO

“El éxito es la habilidad de ir de fracaso en fracaso sin perder nuestro entusiasmo.”
Winston Churchill

Edmund Hillary quería conquistar la cima más alta del mundo, el Everest. Nadie había podido conquistar esta montaña pero Hillary tenía la creencia que él sí podría. Años antes había entrenado subiendo cimas en Nueva Zelanda y Europa, él se sentía listo. Entre los años 1920 y 1952, siete expediciones habían fracasado en su intento de ascender, inclusive el famoso escalador George Mallory, quien había fallecido en el intento.

Por David Fischman

En 1952, Hillary estaba listo, pero la montaña no lo estaba. No logró subir a la cima, fallando en el intento. Volvió a intentarlo en 1953, pero la noche anterior al ascenso final, su carpa fue azotada por vientos muy fuertes, congelando sus caderas e impidiendo que durmiera. Tenía miedo, sentía que era la peor noche de su vida. Pero Hillary tenía una meta y sabía que podía cumplirla. Al día siguiente, el 29 de mayo de 1953, Hillary logra ser el primer hombre que pudo ascender a la cima del Himalaya.

Hillary rompió una creencia, la creencia de que era imposible escalar el Everest. Después de él, vinieron muchos escaladores que lo pudieron hacer.

Cada uno de nosotros tiene una cima de la montaña que quiere escalar, es decir alguna meta importante que quiere lograr. La lección que nos enseña Hillary es que es muy importante la creencia. Él tenía la creencia de que sí se podía escalar el Everest y cuando lo logra, hace que el resto de escaladores supieran que sí era posible.

El primer paso hacia el logro de nuestras metas es la creencia de que sí podemos hacerlo. El motivo es que nuestra mente intenta buscar consistencia entre lo que pensamos y lo que ocurre en la realidad. Cuando pensamos que no podemos hacer algo y luego intentamos hacerlo y fallamos, nuestra mente está contenta. La mente ha encontrado la consistencia que estaba buscando. En cambio, cuando realmente creemos profundamente que sí podemos y luego intentamos y fallamos, nuestra mente no se queda tranquila. No existe consistencia entre lo que pensamos y la realidad. Nuestra mente tratará de cerrar la brecha y buscar esa consistencia, ayudándonos a perseverar hasta alcanzar nuestra meta.

La búsqueda de consistencia es un mecanismo que se discute mucho en marketing. Por ejemplo, cuando alguien compra una marca de televisor plasma para su casa, tiene la creencia de que esa marca es muy buena. Cuando esté viendo el televisor en su casa, buscará que su creencia se plasme en la realidad. Buscará mostrar el televisor a su familia y recibir su aprobación, les mostrará sus opciones, estará atento a comentarios positivos de la marca.

El mismo mecanismo opera con nuestras creencias en la vida. Si creemos algo firmemente, buscaremos que se haga realidad. Henry Ford decía: “Si crees que puedes o si crees que no puedes, estás en lo cierto”. Es la mente la que hará realidad lo que pensamos.

La creencia es muy importante para lograr nuestras metas pero no es suficiente. Se requiere postergar la gratificación, tener el coraje de pasar las dificultades para alcanzar nuestros sueños, perseverar y trabajar duro. Un ejemplo es Chester Carlson que patentó la fotocopiadora en 1937. El tenía la convicción de que sería un súper éxito. Le ofreció la patente a IBM, GE y RCA y todos la rechazaron. Después de mucho esfuerzo consiguió que la compañía Haloid le financiara un prototipo, pero el producto fue un fracaso. Pero Carlson pudo soportar las dificultades, su pobreza, su desánimo y siguió trabajando para mejorar el prototipo. Finalmente Haloid lanzó el producto mejorado y fue un éxito. La compañía luego se cambió de nombre a Xerox y Carson se convirtió en multimillonario.

Fuente: Solocrecer

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