jueves, 24 de febrero de 2011

LOS PENSAMIENTOS

“Piense y Hágase Rico”

El hombre que pensó la manera de asociarse con Thomas A. Edison.

En el primer capítulo del libro Piense y Hágase Rico, Napoleón Hill, relata la interesante historia de cómo Edwin C. Barnes, un hombre de muy pocos recursos económicos pero con un deseo ferviente, logró su ansiada meta de llegar a trabajar con el reconocido inventor Thomas A. Edison para finalmente llegar a ser uno de sus socios más importantes y generar una enorme riqueza para ambos mediante esta afortunada sociedad. Barnes logró su ambiciosa meta porque de alguna forma descubrió que los pensamientos son cosas y el luchó con todas sus fuerzas y tuvo una gran determinación para lograr convertir sus ideas y sus deseos en realidad.

Una gran cualidad y acierto de Barnes fue el descubrir oportunidades de negocios no muy evidentes, que en ocasiones se disfrazan de frustraciones o fracasos temporales. Edison no lograba encontrar alguien que le ayudara a vender su más reciente invento, la máquina de dictar, debido a que los posibles asociados la veían como algo sin potencial. Fue ahí donde apareció Barnes para aprovechar la gran oportunidad que había estado buscando y lograr distribuir con gran éxito la máquina de Dictar y obteniendo una gran riqueza, tanto para Edison como para él.

A un metro del oro

Una de las causas más comunes del fracaso es el hábito de abandonar los proyectos cuando uno se encuentra con una frustración temporal. Fue esto lo que ocurrió con R. V. Darby, quien deseaba alcanzar la riqueza buscando oro. Darby trabajó mucho e invirtió mucho para lograr los primeros resultados. Todo parecía marchar de forma excelente, hasta que un día la veta de oro desapareció. Darby y su gente cavaron de forma desesperada con el fin de reencontrarse con el oro, pero este no aparecía. El cansancio y la decepción finalmente hicieron que Darby abandonara su mina y vendiera la maquinaria a un chatarrero de la localidad. El chatarrero buscó a un ingeniero en minas, quien gracias a sus conocimientos pronosticó que una nueva veta de oro aparecería a un metro de donde Darby dejó de cavar. El chatarrero logró extraer millones de dólares en minerales debido a que supo buscar el asesoramiento de un experto antes de darse por vencido.

Nunca me detendré porque me digan no

Darby se resarció del doloroso fracaso anterior y logró alcanzar la riqueza cuando descubrió que los deseos se pueden convertir en oro. En el negocio de la venta de seguros de vida aplicó el valor de la determinación, el cual aprendió de su negocio anterior. Darby decía: me detuve a un metro del oro, pero jamás me detendré cuando me digan “no” al intentar venderles un seguro. Darby se convirtió en uno de los pocos hombres en lograr vender más de un millón de dólares anuales en seguros de vida.

Una lección de perseverancia

Poco después de su amarga experiencia con la mina de oro, Darby tuvo la suerte de vivir una experiencia que le hizo conocer la diferencia entre un “¡NO!” y un simple ‘no’. Mientras ayudaba a su tío en el molino de una granja grande que este dirigía, una niña de color, hija de uno de los arrendatarios del lugar y de aspecto muy humilde, se acercó y se situó junto a la puerta del molino.

El tío levantó la vista y preguntó con aspereza:

- ¿Qué quieres?

- Mi mamá quiere que le mande 50 centavos -respondió la niña

- Ni hablar -respondió el tío- y ahora vete a tu casa.

- Si señor -respondió la niña pero se quedó en el mismo lugar.

El tío se encontraba tan ocupado que no se percató de que la niña seguía en el mismo lugar. Cuando levantó la mirada gritó.

-¡He dicho que te vayas a tu casa! Ahora márchate o te daré una paliza…

- Si señor -dijo la niña, pero siguió inmóvil

El tío dejó un saco de grano que estaba a punto de echar al molino, tomó una duela de barril y se acercó a la niña con actitud amenazadora.

Darby, quien conocía el mal temperamento de su tío, estaba seguro que presenciaría una paliza.

Cuando el tío se acerco a la niña, esta dio un rápido paso al frente y mirándolo a los ojos le dijo con todas sus fuerzas..

- ¡Mi mamá necesita esos 50 centavos!

El tío se detuvo un instante, soltó la duela de barril y entregó a la niña medio dólar. La niña tomó las monedas y se marchó lentamente sin quitar los ojos del hombre al que acababa de vencer.

El tío se quedó varios minutos mirando por la ventana y reflexionando sobre la derrota que acababa de sufrir. Darby se sorprendió mucho al darse cuenta que era la primera vez que veía a una niña pobre y de color dominando a un hombre blanco.

El poder que esta niña utilizó es clave en el camino a la riqueza. Este poder se estudia más adelante en el libro.

Todo lo que necesitas es una buena idea.

Todo lo que se necesita es una idea. Los principios descritos en este libro proporcionan los medios para generar esa idea.

Cuando las riquezas comiencen a aparecer, lo harán con tanta rapidez y abundancias que uno se preguntará donde habían estado ocultas durante todos esos años de necesidad.

Esta es una afirmación sorprendente, y tanto más si tenemos la creencia de que la riqueza premia a aquellos a los que trabajan mucho durante mucho tiempo.

la riqueza partirá de un estado mental, mediante un propósito bien definido, con poco o nulo esfuerzo. Napoleón Hill afirma que tan pronto domines estos principios y comiences a seguir las instrucciones de esos principios, tu nivel económico comenzará a crecer. Una de las mayores debilidades del hombre es su familiaridad con la palabra “imposible”.

El “imposible” motor V8 de Henry Ford.

Cuando Henry Ford decidió construir su motor de 8 cilindros ubicados en un solo bloque, todos sus ingenieros acordaron y le expresaron que esto era imposible.

Ford les respondió. – Prodúzcanlo de todas formas. – Pero es imposible! – respondieron estos. —-Adelante, ordenó Ford.

Los ingenieros se pusieron en marcha y un año después se acercaron a Ford para decirle que no había manera de cumplir sus órdenes. – Sigan con el trabajo, quiero ese motor y lo tendré, dijo Ford.

Los ingenieros continuaron haciendo pruebas, y como por arte de magia el secreto se reveló. Finalmente, el motor V8 de Ford quedó construido.

De esta breve historia se puede deducir el poder que Ford utilizó para hacerse rico.

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