sábado, 12 de febrero de 2011

Definiendo a un emprendedor

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Cómo definir al emprendedor? ¿El emprendedor se nace o se hace? Éstas son quizás dos de las preguntas más frecuentes con las que me he encontrado.

No obstante, pude encontrar las respuestas en un libro titulado Pasión por emprendedor, escrito por Andy Freire, quien es empresario, mentor y presidente del consejo de Endeavor en Argentina.

Un agente de cambio
Si bien es cierto existen una gran cantidad de definiciones acerca del emprendedor, Kurtako lo define como: “el héroe del mercado que ve ideas donde otros ven caos y las aprovecha arriesgándose al trabajar en ellas”.

Franky Carney, por su parte, lo describe como: “La piedra angular que sostiene al mundo empresarial, argumentando que son únicos por optimistas, comprometidos, arduos trabajadores que obtienen grandes satisfacciones por ser independientes”.

Si te das cuenta, las definiciones son un poco elaboradas. Por mi parte, yo aportaría una definición mucho más corta que resume las dos anteriores en sólo siete palabras que expresan lo siguiente: “el emprendedor es un agente de cambio”.

Aunque para lograr este cambio (social, cultural, ambiental, político o económico), debe estar dispuesto a sacrificarse, a tropezar y a fracasar sin rendirse, manteniendo el objetivo de alcanzar la grandeza del cambio que siempre ha soñado.


Características comunes

Entonces, si el emprendedor es tan importante, te preguntarás: ¿cuáles son las características comunes entre aquellos emprendedores que marcan la diferencia?

Toma nota que a continuación te detallaré algunas de ellas:

Pasión: El ingrediente secreto. El emprendedor es un verdadero apasionado por su proyecto. Esta pasión lo alentará en los momentos difíciles.

Compromiso: determinación, perseverancia y dedicación total hacia el éxito. Vive rodeado de opiniones negativas (este proyecto no es para ti). Para hacer frente a todas estas dudas, tiene una capacidad de determinación superior a la de los demás. Sólo visualiza el éxito y traza caminos para lograrlo sin estar (demasiado) afectado por el negativismo que lo rodea.

Capacidad de escuchar y humildad: Ningún emprendedor es un gran sabelotodo. La humildad, la capacidad de aprender y escuchar son fundamentales.

Convierte el fracaso en una fuente de aprendizaje: Equivocarse es parte de su vida. Sabe que tendrá que fracasar para avanzar. El emprendedor tiene la capacidad de nunca rendirse, es más, disfruta superar cada obstáculo que le ponen a superar.

Administración de riesgo: No es alguien que toma riesgos extremos. Al contrario, mide y administra mejor el riesgo que cualquiera. Sabe que cuenta con recursos limitados y no se puede dar el lujo de perderlo todo.

Éxitos compartidos: Si bien sabe tomar responsabilidad por sus errores y aciertos, nunca deja de compartir sus éxitos.

Locus del control interno. Emprender es difícil. Muchas veces el emprendedor se encuentra en unas encrucijadas donde se requiere un alta grado de estabilidad emocional para mantener el control y tomar las decisiones correctas. El saber que una mala decisión puede acabar con su sueño y que las familias que dependen de él se verían afectadas es una complejidad adicional.

Fuerte visión o sueño: El optimismo es el motor de su trabajo para alcanzar ese sueño o esa visión trazada en su camino.
Seguramente, si eres un emprendedor o quieres iniciar un proyecto, estás revisando si cuentas con todas estas características.

Sin embargo, para que puedas ver la importancia o no de contar de manera innata con estas características, deberás responder la segunda pregunta: ¿el emprendedor nace o se hace? No dejes de leer la segunda parte de este artículo, donde te ayudaré a responderla.

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