domingo, 30 de enero de 2011

Cinco consejos prácticos para mejorar la financiación

La batalla del día a día de muchas empresas radica en abrirse canales de financiación para aumentar sus ventas, sus activos mediante inversiones o incluso acometer reestructuraciones que le permitan capear la crisis mediante la obtención de financiación. El dinero y las corrientes de tesorería, son denominadas por muchos como la sangre de la empresa y por ello, vamos a dar cinco consejos prácticos para mejorar u obtener financiación en la empresa.

No mientas nunca en aspectos financieros. La financiación tiene un trasfondo importante de confianza, ya sea entidades financieras o inversores privados. Cuando te dirijas a alguno de ellos para solicitar financiación, nunca mientas en tus datos o en el destino de los fondos.
Sé realista. Antes de solicitar cualquier tipo de financiación, es básico que comprobemos que la empresa puede pagar los futuros compromisos que adquiera en el tiempo. Si mi empresa tiene un beneficio neto mensual de 2.000 euros, dificilmente podré pagar 4.000 euros adicionales todos los meses.
Analiza qué producto financiero necesitas. No es lo mismo comprar un vehículo o una máquina que tener que soportar una serie de impagos que rompen la tesorería. Para el primer caso, un leasing o incluso un renting es lo mejor y para el segunod ejemplo, quizá la mejor opción es una ampliación de capital.
Controla tus costes financieros globales. Muchas empresas tienen un beneficio bruto de sus operaciones corrientes pero cuando ajustan los gastos financieros por comisiones e intereses, observan como sus números negros se transforman en números rojos. El coste en intereses y coste en comisiones es muy importante y en la mayoría de los casos, estas comisiones se pueden evitar negociando con las entidades financieras o aportando fondos propios.
No contrates productos que no entiendas o no necesites. En el caso de las entidades financieras, a la hora de ofrecer un producto, la entidad financiera suele comercializar otros productos para rebajar las condiciones de tipo de interés o comisiones. Contrata sólo aquellos productos que abaraten realmente la financiación y no todo lo que te ofrezcan, como suele ocurrir con los seguros de tipos de interés o contratos SWAPS, bastante complejos y con dudosas ventajas.

Fuente: Blog de Sage

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