domingo, 14 de noviembre de 2010

El recurso fundamental de un microemprendimiento es el propio emprendedor.

El recurso fundamental de un microemprendimiento es el propio emprendedor. Esto no siempre es comprendido por el mismo emprendedor ni por aquellos que le aportan consejos desde afuera con la mejor intención de darle una mano. Hay que estar, o haber estado, en el pellejo de alguien para poder comprender lo que siente.

Los emprendedores, sólo por mencionar algunas, presentarán diferentes situaciones referidas con su actividad presente:

1- Con actual actividad independiente (incluidos los profesionales)

Situación buena o estabilizada
Situación mala o decadente
2- Con actividad dependiente

Buscan mejorar su situación económica.
Estiman que perderán el actual empleo
3- Sin actividad o empleo

Con capital propio para invertir.
Sin capital propio.
Con capacitación o conocimiento.
Sin capacitación específica
Cada emprendedor debe ser muy cuidadoso con su idea de negocio y considerar a la etapa previa al lanzamiento como parte del mismo emprendimiento, como la "cocina" del futuro negocio. Esto brinda la sensación de estar ocupado en la que será la nueva actividad. Esta etapa es fundamental para que cuando llegue el momento de lanzar la idea al mercado el emprendedor se sienta sólido para afrontar las incertidumbres (inclemencias) del mercado.

Si bien no hay recetas que remitan al éxito, es conveniente que todo emprendedor considere las siguientes posibles acciones:

En estos encuentros, lo fundamental es que cada emprendedor se de cuenta que lo que siente no es tan "original" y que hay otros que sienten lo mismo. Además, muchas veces podemos dejar de expresar algo de lo que nos pasa y alguno otro del grupo se encarga de hacerlo. Podemos escucharnos en otros y además ser de utilidad para otros.

El avance del sistema económico actual va consolidando nuestra soledad y esto alienta a que busquemos alargar los encuentros grupales. En este caso no es conveniente que esto suceda. Del mismo grupo puede surgir la ayuda entre los miembros para efectuar ciertas tareas en las que es bueno un ojo desprovisto de las emociones que se ponen en juego ante un hecho que para algunos puede resultar muy significativo. Así, por ejemplo, se puede efectuar un pequeño estudio de mercado para conocer la cantidad de locales que hay del rubro en cuatro manzanas a la redonda.

Ayudar y dejarse ayudar nos energiza. Damos y recibimos.

Trabajo grupal tendiente a enmarcar la actividad económica en un contexto de alta competencia. Coloquial, con escaso contenido de "debate técnico y político". Si no conoce algún taller (hay muchos), es posible crearlo. Un emprendedor que lo desea puede convocar a otros potenciales emprendedores para reunirse y charlar sobre sus planes, sus deseos y sus temores. La energía grupal es muy fuerte y cobija. Es muy importante limitar el tiempo de los encuentros para que no se conviertan en largas reuniones de amigos que terminan siendo inconducentes.
Cuando uno puede circunscribir la problemática, la consulta se puede focalizar estrictamente al tema y dejar para otra oportunidad ciertos aspectos que están esperando ser revisados.

Es de un visionario rodearse de expertos que puedan ayudarlo a llevar adelante su aventura. Para qué jugar a "ser todo poderosos" si podemos jugar a ser lo que somos. Algo podremos, todo, no.

Contención individual para aquellos que lo requieran. Muchas veces, el miedo al fracaso en lugar de actuar como sensor para evitar cometer errores, se convierte en un paralizante. Ante esta situación es conveniente consultar a un profesional. Si el emprendedor comienza por respetar lo que siente y busca soluciones, tiene un gran camino recorrido. Reconocerse uno mismo es un enorme paso para poder reconocer a los demás. No podemos dejar de mencionar que toda actividad económica (de esto es de lo que estamos hablando) requiere tener en cuenta al otro (mercado, clientes, proveedores, contactos, empleados, etc.).
Efectuar una evaluación individual del proyecto o idea. A modo de guía sugiero los pasos siguientes ya que sirven como un mapa del camino a recorrer.
Factibilidad operativa y comercial (es importante relacionarla con la experiencia personal del emprendedor). El proyecto tiene que ser viable tantro en lo operativo como en lo comercial.
Determinación de las fortalezas competitivas (diferencias). Conviene listarlas.
Definición clara del valor agregado. Si es necesario se deberá reformular la idea.
Análisis del mercado (clientes, proveedores y competencia).
Plan comercial y económico.
Objetivo cuantificado (medible). De nada sirve eso de "que me dé para vivir".
Estrategias comerciales. ¿Dónde pretendo posicionarme? ¿Quiénes serán mis clientes objetivo?
Presupuesto económico para el lanzamiento.
Estimado de ventas y utilidad.
Estimado de inversión.
Diseño de la comunicación y/o promoción del emprendimiento.
Plan de acción previo al lanzamiento (qué, quién y cuándo).
Lanzamiento.
Paciencia y mucha fe en el proyecto lanzado.
El mercado muestra una enorme cantidad de proyectos que terminan abortándose por falta de algunos de los pasos mencionados en la evaluación. Pero lo que considero más importante es que se pueda llevar adelante el trabajo grupal. Es una manera de enraizar el proyecto, de volar y al mismo tiempo estar pisando tierra, los otros nos aportan ideas y nosotros les aportamos las nuestras. Acompañamos y nos dejamos acompañar.

Ojalá que esto resulte de utilidad para aquellos que desean iniciar una actividad económica. Siempre hay tiempo para hacer mejor las cosas que se hacen. Lo fundamental es hacer lo que hay que hacer y para esto no hay nada mejor que ser respetuoso de lo que uno siente.

Por último, es muy importante que el proceso desde la idea hasta el lanzamiento sea considerado en su totalidad, como una unidad. No se trata de partes, sino de etapas que harán al todo: el proyecto puesto en el mercado.

Vivirlo como un proceso nos aporta la tranquilidad de estar en marcha desde el mismo momento en el que hemos comenzado a pensar en hacer tal o cual cosa por nuestra cuenta. Es fundamental sentirnos empresarios rumbo al éxito y no meros probadores de suerte.

La confianza en uno mismo y en el proyecto opera de energía que es tan importante como el proyecto en sí.

Fuente:Monografias

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