sábado, 6 de noviembre de 2010

El miedo a Emprender, El Origen


Todo emprendedor, sea del tipo que sea, antes de lanzarse a la aventura siente miedo. Tú estás leyendo esto porque tienes una inquietud emprendedora pero sientes una tenaza que no te deja avanzar y que lucha con la incertidumbre que te cosquillea en el estómago. No te preocupes, es normal, el 100% de los emprendedores lo han sentido y lo sienten. Yo, que estoy dando mis primeros pasos, lo siento también.¿Cómo lo vamos a superar?

En primer lugar hay que dejar claro que no existe el miedo a emprender, sino el miedo al fracaso a la hora de emprender un negocio. El miedo al fracaso surge de nuestra propia mente y en nuestro país está fuertemente estigmatizado. Por ello, es necesario aprender a gestionar psicológicamente ese riesgo e interiorizar que el éxito es el resultado de comprender y aprender del fracaso.

Este es el primero de una serie de posts sobre el miedo a emprender y comienza con un pequeño análisis sobre el origen del miedo.

El miedo que surge de nuestra menteCuando nos enfrentamos a nuestra ideas y comenzamos a planear e imaginar posibilidades, en algún momento es inevitable que nos asalte la duda: “¿estoy preparado para esto?”, “Pero si no tengo apenas dinero, ¿cómo voy a…?”, “¿Realmente merece la pena?”, “¿Seré capaz de…?”, “¿Voy a dejar lo que ya tengo para…?”. Estas dudas son el origen del miedo y, de nuevo, son normales.

Al emprender nos enfrentamos a una situación de riesgo, a un grado de incertidumbre para el que generalmente nadie está preparado y parte de nuestro cerebro se pone a la defensiva para protegernos. Es lo que Seth Godin llama “la resistencia” en su libro ¿Eres Imprescindible?(Gestion2000). En resumen, la resistencia es el esfuerzo que hace tu mente por mantenerte en tu zona de confort, alejado de cualquier tipo de riesgo.

Carlos Martínez Estevez en Winred cita a Tim Gallwey, autor del libro “El juego interior del tenis”:

    “En todo esfuerzo humano hay dos terrenos de juego: el exterior y el interior. El juego exterior se realiza en un campo externo, para superar obstáculos externos y para alcanzar una meta externa. El juego interno tiene lugar en la mente del jugador y se juega para superar obstáculos como el miedo, las dudas sobre uno mismo, las pérdidas de la concentración y las creencias limitantes. El juego interior se juega para superar los obstáculos que nos auto-imponemos y que impiden a un individuo o a un equipo el acceso a su máximo potencial”.

El miedo que surge de nuestro entorno

He querido distinguir entre el miedo que surge en nuestra mente y el que proviene del entorno que rodea al emprendedor. Se trata de los factores socio-antropológicos que crean prejuicios entorno a la cultura emprendedora, al éxito y al fracaso. En este marco justifico mi distinción entre los dos miedos: en el caso del que surge de la mente, es común en todos los lugares y culturas, todas las personas tienen miedo y dudas al emprender; sin embargo, el miedo que surge del entorno depende en gran medida de la sociedad en la que crezca el emprendedor y su idea.

El caso paradigmático se encuentra en los Estados Unidos, donde aunque fracasar no está premiado, está bien visto socialmente el mero hecho de intentarlo por el aprendizajeque conlleva. Sin embargo en España, aunque está en pleno cambio, el emprendedor tiene que soportar unos estigmas que lo tildan casi de loco y se penaliza el fracaso con la mofa. Las dos sociedades han tenido una nacimiento y evolución diferentes que José López Ponce resume magistralmente en su blog y que les han llevado a tener esa visión sobre el emprendimiento.

Así, sentimos dudas de si nuestra familia o pareja aprobará que nos embarquemos en la creación de una empresa. Dudamos de nuestra capacidad para convencerlos a ellos o a cualquiera, incluso nos podemos sentir incómodos ante el mero hecho de contarles nuestra idea. El qué dirán nos ronronea en la cabeza, sobre todo el qué dirán si fracasamos.

De nuevo, es normal, y saber gestionar ambos miedos y los riesgos que conllevan lanzarse a esta aventura es fundamental para llevarla a buen término, sea éste conseguir vivir de nuestra idea, simplemente aprender por el camino o, con suerte, ambos.

Este puede ser un buen lugar para que hablemos sobre el miedo a emprender: ¿Cómo lo sientes tú?

Fuente: juanls.es

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