domingo, 24 de octubre de 2010

Como son los jóvenes en la empresa de la generación del milenio

Para quienes estamos en el club cuarenta y tantos… resulta inevitable tocar, en cualquier reunión de amigos, el tema de los hijos y relatar anécdotas que aunque puedan resultar amenas, no dejan de preocuparnos, porque se trata de nuestros hijos, adolescentes en este caso, en quienes hemos puesto todas nuestras esperanzas de cambiar el mundo o si prefieren una meta menos ambiciosa, lograr que sean personas exitosas, con vida plena.

En el primer artículo, nos referimos a las características generacionales y su impacto en las empresas. Antes de seguir describiendo como son en realidad los jóvenes de la generación Milenio, es importante señalar los cambios estructurales que se han producido en las familias en las últimas décadas.

 Los doctores Amaya y Prado resaltan como ha ido influyendo en los hijos, el tiempo de permanencia, cada vez menor, de los padres en casa; desde casos en los que solo se ven físicamente al levantarse y al acostarse, o aquellos donde el padre viaja constantemente y suele comunicarse virtualmente, vía internet. Hacen referencia también, a la “familia nuclear extendida” aquella donde los abuelos comparten con los padres la crianza de los hijos, familias disfuncionales donde uno de los padres renuncia a la crianza de sus hijos, familias divorciadas y casos cada vez más frecuentes de padres solteros. Podríamos sacar varias conclusiones respecto al estilo de educación de los padres y el impacto que tiene en sus hijos; lo que no se puede negar es que todos buscamos la felicidad para ellos, aunque confundamos algunas veces términos como seguridad por sobreprotección, libertad con independencia, cuando, en este último, la mayoría sabemos que ser libre significa tomar decisiones y asumir las consecuencias.

Como se mencionaba en al artículo anterior la generación Milenio, nacida entre 1986 y 2006, se caracteriza por haber vivido conflictos y carencias, por haber crecido en un entorno impregnado por la violencia que los medios de comunicación propalan de manera indiscriminada, es una generación recargada de actividades y distracciones además del estrés que les genera la presión de los padres por el temor a que fracasen. En otro momento nos ocuparemos de describir, en extenso, los comportamientos de los padres y como han influido en sus hijos a través de los cambios generacionales.

Los autores del libro “Los hijos tiranos llegan a las empresas” los describen como personas poco obedientes, por ejemplo pueden encender el celular dentro de un avión aun cuando no esté permitido. Otra característica que he percibido en esta generación, de la cual forman parte mis hijos, es que el tiempo que podrían pasar junto a los padres, prefieren dedicarlo a Internet, You tube, My Space, facebook, Messenger por citar algunos distractores o haciendo zapping por más de 100 canales de cable. Lo curioso es que es difícil verlos hacer una tarea sin utilizar la computadora incluso hasta revisan operaciones de matemáticas por MSN.

Otro aspecto destacable es que son confiados. El saberse protegidos por los padres les da licencia para equivocarse sin mayor remordimiento o para dejar el trabajo si les molesta el tono de voz o la mirada de su jefe. Según el doctor Twenge quien publicó el libro “Generación del Yo” en el 2007, los cataloga como una generación Narcisista, egoísta, centrados en ellos mismos, más preocupados por satisfacer sus necesidades y caprichos por encima de los demás. Esto me recuerda haber escuchado a padres que se quejan de sus hijos que trabajan, ganando un buen sueldo, pero son incapaces de comprar siquiera el pan o ayudar en el pago de algún servicio doméstico. Los padres cometemos el error de “inflarlos” permanentemente diciéndoles que son los mejores o ganadores sin haber ganado nada aun. Este tipo de reconocimiento, basado en nada, solo “sobrealimenta” el ego, tal es el caso de los maestros de escuelas que les cuesta de corregir los errores que comenten los niños por temor a herir su autoestima, cuando en realidad lo que están haciendo es crear personas temerosas e inseguras para enfrentar las “bondades” de este mundo.

Un tema de conversación frecuente entre padres es resaltar la inteligencia de sus hijos y es que según estudios realizados por especialistas demuestran que esta generación es 10 puntos más inteligente que la de 30 años atrás. Se les considera la generación más preparada de toda la historia, tal es así que la licenciatura dejó hace mucho tiempo de ser la meta, ahora es común ver a jóvenes estudiando maestrías aun cuando no reúnen la experiencia laboral necesaria para tener un alcance más profundo de la realidad empresarial.

Quien no ha reflexionado acerca de cómo nos veíamos (generación Boomers) de pequeños, por ejemplo teníamos que esperar a que caliente el tubo para encender el televisor que se encontraba en la sala de la casa, la comida era “lenta” no “rápida” como ahora, había un solo baño para una familia numerosa, todo ello ayudó a desarrollar la paciencia. Hoy la generación de nuestros hijos tiene un televisor de encendido instantáneo pantalla plasma, LCD y sistema LED, pueden pedir una hamburguesa en pocos minutos y “devorarla” sin contemplación, cada cuarto tiene su propio baño. Se desesperan porque la PC está lenta y solicitan urgente una ampliación de memoria RAM ah! y quieren ser gerentes en dos o tres años como máximo.

Es frecuente observar como nuestros hijos han desarrollado la capacidad de cuestionar o debatir cualquier tema y evitar someterse. El desarrollo de su inteligencia en comparación con generaciones pasadas les permite utilizar el discurso y la discusión; teniendo en el razonamiento y la lógica sus mejores armas para enfrentar el debate. A diferencia de sus antecesores es una generación poco distante de los movimientos sociales radicales, carecen de héroes y modelos a seguir, están acostumbrados a recibir premios solo por participar. Los niños de esa generación reflejan el estrés, ocasionado por las actividades que proponen los adultos, generando gastritis y caída del cabello desde corta edad, no tienen tiempo para jugar en solitario por la recargada agenda que sostienen. Su palabra más utilizada es “no tengo tiempo” cuando se le quiere asignar una tarea doméstica y paradójicamente “estoy aburrido” cuando no tienen alguna actividad programada.

Podríamos seguir describiendo más características de esta generación, lo importante es reflexionar sobre el tipo de formación que les estamos dando, reparar en las concesiones que otorgamos como padres, que lejos de fortalecerlos los encapsula en un mundo muy distinto al real. Es cierto, no podemos “tapar el sol con un dedo” para ocultar lo que es evidente, tampoco se trata de replegarse y volver a los métodos de crianza de nuestro abuelos (generación silenciosa), aunque creo que aquí si valdría la pena rescatar ciertos principios. Tomemos conciencia de las exigencias que les toca vivir y reforzar la Confianza a través de la comunicación permanente, conocer de cerca sus inquietudes, sus gustos y preferencias y a partir de ello tratar de entender que les pasa. Esto no es exclusivo del hogar; en las empresas los jefes no llegan a ser líderes por falta de conocimiento teórico sino porque les cuesta acercarse y saber quién es la persona que está al frente para entender sus motivaciones y guiarlos hacia el objetivo organizacional. Espero que este artículo sea un aporte para entender a nuestros hijos, a nuestros compañeros y colaboradores en el trabajo, por mi parte les recomiendo tener mucha paciencia con los jóvenes, yo por lo menos que lo sigo intentando.

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