miércoles, 15 de septiembre de 2010

La pesadilla de los emprendedores

Por José Vicente Rodriguez

Mantener una empresa no es tarea fácil, pero el simple hecho de montarla y empezar a trabajar tampoco es lo que se dice sencillo.
La dificultad de que actualmente una entidad financiera apueste por el proyecto de un emprendedor –a menos que vea una rentabilidad económica inmediata– y el complejo proceso burocrático hacen temblar a los que se plantean instalarse por su cuenta, según reconoce la Asociación de Jóvenes Empresarios de Málaga (AJE).

La queja de este colectivo es que la negativa de la administración española a liberalizar los procesos de creación de empresas dilata entre mes y medio y tres meses el plazo para poner en funcionamiento una empresa que, por puro trámite, podría estar operativa en 48 horas.Por un lado está el hecho de que España, pese a todos los intentos de racionalizar trámites, ocupa nada menos que el puesto 143 entre una lista de 186 países en cuanto al tiempo necesario para montar una empresa, con más de una decena de pasos que se llevan una media de 47 días.

Por hacer algunas comparaciones, en Nueva Zelanda todo se hace en ¡1 día!; en Australia, 2; en Estados Unidos se tardan sólo 6 días en poner una empresa y empezar a facturar; en Francia, 7, y en Alemania, 18. Por zonas geográficas, Europa y Asia presentan medias de 17 días, la OCDE se queda en 13 y Oriente Medio y el Magreb, en 20. España sólo está por delante, en este ámbito genérico, de América latina, donde la media de días es de 61.Un laberinto de despachosEn ese tiempo, al sufrido emprendedor le queda por visitar o dirigirse a diez instituciones administrativas distintas, que incluyen el Registro Mercantil con sede en Madrid, la Agencia Tributaria, dos consejerías de la Junta de Andalucía, la Seguridad Social y, a nivel municipal, el área de comercio del ayuntamiento correspondiente. Un buen paseo. Especialmente engorroso es la obligación de pedir un certificado negativo de nombre al Registro Mercantil de Madrid sólo para preguntar si el nombre que se le quiere poner a la empresa está o no registrado. La respuesta tarda 7 días, y si se tiene la mala suerte de que el nombre está registrado, hay que volver a empezar.


Y eso, si se trata de una empresa de las denominadas «inocuas», porque en el caso de que haya algo en la actividad que requiera de permisos especiales –por su afección el medio ambiente, por ejemplo–, el plazo puede ser bastante más largo.


Lo peor, según explica el gerente de la AJE, Víctor Pérez Estrada, es que nuestro país se hunda cada vez más en la lista, ya que en 2005 ocupaba el puesto 94 y año a año va empeorando. No es tanto que cada vez haya más trámites en España, sino que otros países están racionalizando mejor los requisitos, algo que aquí, según Pérez Estrada, sigue siendo asignatura pendiente de las administraciones. Sobre todo, poder realizar las gestiones por internet, para evitar múltiples desplazamientos. La apuesta por las ventanillas únicas para hacer trámites ha dado limitados resultados, según la AJE, ya que sería posible, en todo caso, aunar los requisitos de una administración, pero no de los tres ámbitos, central, autonómico y local. «Para un emprendedor, lo más importante es el tiempo, porque un solo día o una semana pueden provocar que tengas que pagar un mes más de alquiler en el local sin poder todavía empezar a trabajar, a vender, a ingresar», recuerda el gerente del colectivo de emprendedores, que tiene cerca de 800 socios en Málaga y que recibe todos los días consultas de personas interesadas en conocer los trámites para montar una empresa. A la mayoría se le da un primer consejo: que opten por las sociedades limitadas (SL) y por hacerse autónomo, que son las alternativas que demandan menos pasos burocráticos. Además, una SL sólo requiere de 3.006 euros de capital social mínimo mientras que una sociedad anónima (SA) se va a los 60.000 euros.

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