miércoles, 15 de septiembre de 2010

El lado oscuro de las subvenciones

Muchas autónomos y emprendedores funcionan a la caza de la subvención, esos recursos públicos que les ayuden para poner en marcha su empresa, un sistema alternativo para financiar el proyecto de expansión o subvenciones que disminuyan los gastos corrientes de la actividad.

Las subvenciones, de manera independiente a las ventajas económicas que tienen para la empresa que la recibe, tienen varias facetas mucho más desconocidas que rara vez se tienen en cuenta cuando se solicita o se concede cualquier tipo de subvención.

Tipos de subvenciones

Existen muchas formas de clasificar las subvenciones, pero en función del riesgo de devolución se suelen clasificar en los siguientes tipos:

Subvenciones no reintegrables; que son aquellas que no se devolverán con el paso del tiempo y no están sujetas a otras condiciones
Subvenciones reintegrables; que son todas las subvenciones que tienen un riesgo intrínseco de devolución dado que la concesión de la subvención está condicionada a la realización de un proyecto, a mantener una inversión en el tiempo o a desempeñar determinadas actividades.
En el caso de subvenciones no reintegrables podemos pensar por ejemplo en subvenciones por daños catastróficos que se reciben si nuestra empresa está ubicada en una zona que haya sufrido una catástrofe natural como una inundación o similar.

Por contra, la mayoría de subvenciones están sujetas al cumplimiento de una serie de condiciones bastante estrictas, tanto en cumplimiento del objeto de la subvención como en los aspectos administrativos de la empresa.

Por ejemplo, una de las ayudas más típicas que han recibido muchas empresas han sido las subvenciones autónomicas por realizar contratos indefinidos a los trabajadores. Este tipo de subvenciones obligan a mantener esos puestos de trabajo de manera indefinida durante periodos importantes de tiempo, normalmente entre 2 y 5 años.

Si yo cierro la empresa antes de que finalice ese periodo o despido a la persona contratada sin reemplazar al trabajador despedido con otro contrato indefinido, tendré que devolver toda la subvención recibida junto con los intereses de demora.

Tributación de las subvenciones

Las subvenciones pueden estar libres de impuestos o sujetas a impuestos. En función de las características concretas de cada subvención y de la propia norma legal que las fija, la Administración Pública determina si la ayuda que se concede debe tributar o no.

Siempre que se nos conceda una subvención, debemos ser conscientes si está libre de impuestos o no. Actualmente, hemos visto cómo por ejemplo las subvenciones para la compra de coches que se han dado con el Plan 2000E están obligadas a tributación, aunque existen serias discrepancias sobre esta obligación de tributación en este caso particular.

Si no tenemos en cuenta este factor, a la hora de pagar nuestros correspondientes impuestos se nos originará un problema más o menos importante de tesorería.

La empresa debe leerse muy bien la normativa que regula la subvención que solicita, las condiciones que tiene que cumplir y los riesgos económicos que se consideran si la subvención es reintegrable en el tiempo.

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