viernes, 27 de agosto de 2010

La disciplina en los empresarios

Se habla mucho de las características que debe tener un empresario, de las cualidades necesarias para ser un buen empresario, etc. Yo me quiero detener en una de ellas, para mi, una de las principales teniendo en cuenta el papel que desempeña el empresario dentro del engranaje de su negocio, la disciplina. En la mayor parte de las pymes y, por supuesto, en los negocios gestionados por un autónomo, el empresario es la parte alta del organigrama, eso significa que no tiene a nadie por encima a quien rendir cuentas, ni quién controle su trabajo, su gestión, sus decisiones, etc.
Eso supone trabajar con una gran libertad, pero también puede suponer un problema. Es importante que el empresario, en estas circunstancias, diseñe unos mecanismos de control, se comporte como un trabajador más y se someta a la misma organización del desempeño. Mi opinión es que esa disciplina debe aplicarse a tres factores, el tiempo, el dinero y las relaciones sociales.

La disciplina en el tiempo

El autoempleo puede darnos una libertad, sobre todo si tenemos trabajadores, temporal que debemos de administrar. El hecho de que nadie nos controle y haya empleados trabajando para nosotros no es óbice para que no debamos marcarnos una jornada laboral que cumplir. Las tareas del empresario deben estar tan definidas como las de cualquier trabajador y se han de cumplir con la misma rigurosidad.
El hecho de poder delegar ciertas funciones no nos exime de la labor de planificación, de supervisión, de administración de los recursos, por lo que no podemos, alegremente, dejar todo en manos de los demás y pasar, de vez en cuando, a recoger los beneficios.
Por otro lado, tampoco podemos pecar de hacer lo contrario y “vivir para el negocio”. La organización es fundamental porque tampoco debemos entregar todo nuestro tiempo a la empresa, la salud física y mental dependen, en gran medida, del descanso y no debemos sacrificar éste por aumentar los beneficios.

La disciplina en el dinero

Aplicando el principio de que el empresario es un trabajador más, éste debe tener una asignación económica como pago de las tareas que realiza. Por tanto, el empresario debe ser disciplinado y no tratar el dinero de la empresa como si fuera suyo, el empresario sólo recibe dinero de la empresa a través de su retribución y el reparto de los beneficios obtenidos al final del ejercicio económico.
La disciplina económica del empresario debe evitar que éste trate el dinero de la empresa como si fuera propio y retire fondos de la misma para sus gastos personales. Si en un determinado momento la retribución asignada al empresario debiera ser modificada, esa decisión deberá ser tomada bajo un criterio objetivo, como si se tratara de un trabajador más.
En muchos casos, el empresario utiliza fondos de la empresa como propios y dispone de ellos con total libertad dándoles un destino distinto al de la actividad del negocio, eso puede conducir a agotar la liquidez de la empresa o a una descapitalización de la misma, por tanto tiene que haber una disciplina por parte del empresario de administrar su salario y retribuciones de manera que no se confunda el dinero del empresario con el de la empresa.

Las relaciones sociales

En parte, relacionada con la disciplina en el tiempo, el empresario debe ser consciente que parte de su trabajo consiste en la dedicación a las relaciones sociales. El empresario debe ser el mejor embajador de la empresa y parte de su tiempo debe dedicarlo a crear, potenciar y mantener su red de contactos con proveedores, clientes u otros empresarios.
Muchas oportunidades de negocio, nuevos contactos, alianzas, etc. surgen en entornos fuera del trabajo. Es importante fomentar las relaciones con el entorno, por eso, aunque a veces nos cueste o no nos guste, debemos tener presencia en actos donde mantener este tipo de relaciones. Pertenecer a asociaciones de empresarios, como ya comentamos enotro post, es una vía para ello, también asistir a conferencias, presentaciones, etc.
Acudir a este tipo de actividades, por poco provechosas que nos parezcan, puede suponer hacer presente nuestra imagen de empresa en la sociedad empresarial, a la vez que mantenemos el contacto con personas, en la misma situación que nosotros, con las que compartir experiencias, proyectos, problemas, etc. Todo esto es una puerta abierta que no conviene descuidar o cerrar.
 Funente: En Blog SAGE

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