domingo, 6 de junio de 2010

Reinventarse o morir

Hay gente a la que le cuesta reinventarse y dudar de si mismo y de las cosas que viene haciendo. Yo lo necesito cíclicamente, es una exigencia personal que me marco. Para mi reinventarse es darle vueltas a las cosas, pero darle vueltas a las cosas de verdad, de golpe, desde abajo del todo, dudando de uno mismo. Empezar a replantearse lo que hasta ese momento siempre habías considerado indiscutible. Discutirte a ti mismo, exigirte. Cada X tiempo siento que necesito un descanso, y no hablo de un descanso físico o unas vacaciones, generalmente cada x años haciendo lo mismo me noto mentalmente algo agotado y necesito replantearme hacia donde voy, reinventar lo que hago y replantearme un montón de circunstancias personales y profesionales. Imagino que cada persona en esos momentos actúa de una manera muy diferente, yo sólo puedo hablar de lo que siento y lo que hago. En ocasiones despierto, como si hubiera estado aletargado, y descubro que lo que consideraba importante es trivial, que mis prioridades ya no lo son tanto, y que tal vez he malgastado lo más preciado que tengo; el tiempo y lo he hecho no aportando nada trascendente , ni a las personas de mi alrededor ni a mí mismo. En esos momentos es cuando pienso que necesito un par de días lejos y sólo. Son los pocos días que me sobran un ordenador, una conexión a internet o un teléfono móvil, pero cuando necesito replantearme a mi mismo cosas, me sobra todo; genera ruido. Esos momentos creo que debo replantearme cosas, pensar si no estoy partiendo y construyendo iniciativas desde un punto de vista erróneo, desde un error de base y valorar si estoy tan metido en una frenética dinámica que no logro parar y reflexionar si la inercia me lleva hacia delante sin sentido. Hay veces que lo más inteligente es parar el tiempo, descansar mentalmente, y a mí en esos momentos el cuerpo me pide estar sólo un par de días, perdido y reflexionando. Ese par de días, por trabajo, por estrés y por familia a veces es un lujo difícil de explicar a los que te rodean, pero en definitiva es necesario. Es tomarse un kitkat, como decía el anuncio, pero de 2-3 días tranquilo lejos del ruido del día a día y de una dinámica de inercia que hace, que en ocasiones te levantes y vayas a la oficina como un zombi, sin siquiera saber si harás algo interesante allí ese día, sin un plan, sin una idea y acabando perdiendo el tiempo. La gente más brillante que he conocido en mi vida se reinventa constantemente. Incluso desde el punto en el que los demás piensan que puede estar en la cumbre profesional y en pleno éxito, ellos no se paran a contemplarse, son inconformistas y entonces toman una decisión para algunos sorprendente renuncian a muchas cosas y mentalmente parten de cero … y vuelven a empezar. Lamentablemente a mi no me sale por si sólo, tal vez por eso procuro parar y reflexionar forzándome a imitarles. Creo que en este ritmo frenético de la sociedad de la información, a veces corremos como pollos sin cabeza, y que olvidamos en mitad de la carrera, sentarnos, oxigenarnos y pensar. Entendernos más a nosotros mismos y finalmente reinventarnos. Nadie como el águila para hacerlo. Se retira, descansa, se reinventa y resurge de las cenizas tras un proceso de catarsis integral en el que garantiza su supervivencia, más fuerte, más dura, más realizada y con la fuerza suficiente para poder afrontar una nueva etapa en su vida tras renunciar a todo. En este vídeo es inspirador y real como la vida misma, con la fabula del Águila puedes ver y sentir que la respuesta esta muchas más veces muy cerca, mucho más de lo que pensamos, generalmente se puede encontrar en uno mismo si se mira con detalle, y se puede amplificar contemplando alrededor, si, por ejemplo observando la lección del águila.

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